Tres links de interés. Dos soluciones, un ranking. Dos para ubicarte, uno para informarte.
- Un aporte para nuestra sección, "¿Y allá cómo es?. Una página para conocer los mapas de cada subte del mundo, para interiorizarte, para saber de qué se trata. Fácil, sencilla, interesante. Y útil: si viajás, tiene que ser un sitio de cabecera para vos.
- A veces nos la agarramos con Mauricio Macri. Es cierto. Quizás, demasiado. Pero cuando hace algo bien, vamos a destacarselo. Es que el Mapa interactivo de la Ciudad de Buenos Aires, es muy bueno. Es fácil, ágil. Te indica qué tomarte, en qué moverte, dónde bajarte. Un sitio que mató a la "Guia T"
- Me encantan los rankings. Soy un apasionado. No sé quién los hace y tampoco si comparto las condiciones para armarlo. Pero los veo, los leo, me gustan. Y este, es de los diez mejores subtes del mundo. Interesante. ¿Buenos Aires? No, muchachos, no sueñen.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Walter Moore: "Hay gente que deja pasar formaciones para quedarse escuchando"
Lunes, cuatro de la tarde. La estación Carlos Pellegrini, llena. Al fondo, música: “Los Beatles”, “Pink Floyd”. Pido permiso, me escurro, llego hasta él. Morocho, de 43 años, Walter Moore entona “Dear Prudence”. Cuando termina, la gente lo aplaude, le dejan plata en su estuche. Y se predispone para hacer la nota.
- ¿Por qué Carlos Pellegrini?
- Porque Metrovías te da a elegir una estación. Ellos te dan una autorización escrita para tocar ahí. Yo elegí esa, debido a la gran cantidad de gente que circula, es una de las mejores.
- ¿Y se paran mucho a escucharte?
- A la mayoría no le queda otra porque esperan el subte. Pero hay muchos otros que dejan pasar muchas formaciones para seguir escuchando canciones que, bien o mal, están hechas con amor. La relación con ellos es óptima: rara vez escucho alguna queja, yo toco con mucho respeto hacia los demás.
- ¿Te coinciderás un artista de subte?
- No. Yo soy un artista que, por determinadas razones, en este momento, trabajo en este lugar. Acá se me permite tocar y circula gran cantidad de gente. Además, a veces, te contratan para casamientos, fiestas y otras cosas.
- ¿Alcanza para vivir con lo que conseguís en el subte?
- El dinero que es relativo a la calidad, al sonido y a la energía puesta en el trabajo que se realiza. A mí, gracias a Dios, me alcanza para vivir dignamente. Sin lujos, pero dignamente.
- ¿Cómo es la relación con el resto de los artistas?
-La relación es buena: hay mucho respeto y todo está bien siempre y cuando sepas ubicarte, cuál es tu lugar y no perjudiques el trabajo del prójimo. Yo nunca tuve problemas con nadie: la calle te enseña a manejarte en situaciones complicadas.
- ¿Cuántas horas tocás por día?
- Nunca más de tres.
- ¿Y el repetorio como lo manejás?
- ¡Jaja! Tengo aproximadamente 80 temas. Es amplio. De todos modos hay canciones que tienen más llegada que otras, entonces las repito varias veces. Pero como siempre es un público nuevo, cada vez que repito algún tema, es como si lo tocara por primera vez.
-Hablamos del subte, ¿pero intentaste en otros medios de transporte?
-Sí. Lo hice en trenes, colectivos. Pero como ando con el amplificador, el pie del micrófono, la batería y la guitarra, se vuelve un poco complicado. Por eso elegí la estación: toco sentado, tranquilo. No me muevo ni tengo que trasladar todo de un lado a otro.
Cuando termina, vuelve a agarrar la guitarra: “Mother”. Una versión hermosa, prolija. Desde lejos, miradas: caras con sorpresa, sonrisas. Él sigue ahí, tocando. Entre tanto apuro, tanta vorágine, Walter alegra más de una tarde.
Acá, dos interpretacioens de Walter:
Mother - Pink Floyd
Dear Prudence - The Beatles
jueves, 10 de noviembre de 2011
¿Y allá cómo es?: Dubai
No podemos esperar menos de una de las ciudades más occidentalizadas de medio oriente. El desierto descansa cerca, el calor agobia en verano: la temperatura promedia los 45 grados. Pero en el subte, gracias al aire acondicionado, no se siente. En Dubai, Emiratos Árabes, el dinero abunda. El petróleo es el generador. Hoteles lujosos y autos carísimos conviven en una ciudad que, de a poco, se convierte en un interesante destino turístico.
El metro es nuevo: se inauguró en septiembre de 2009, a las 9 de la noche, con 9 minutos y 9 segundos. Es, además, la primera línea de subterráneos de la península arábica. Es chico: tiene dos líneas concluidas (la segunda, la verde, inaugurada el 9 de noviembre del 2011) y tres planeadas. Y es corto: por ahora recorre solo 22 kilómetros. Sin embargo, lo que se destaca de este servicio es, como en toda la ciudad, el lujo. 1.200.000 pasajeros al día y 355 millones al año disfrutan de las comodidades.
Las comodidades, varias: de por sí, no necesita choferes para operar, anda sólo. Las estaciones, hermosas, limpias, cuidadas. Modernas: sus diseños están inspirados en los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. Los vagones, cohetes. Además de agarrar velocidades altísimas, tienen una estética muy llamativa, muy atractiva. El azul predomina. Los asientos son sillones, sillas de escritorio. Tiene, también, comandantes de abordo, gente a disposición del viajante. Hay 87 trenes. Cada uno se divide en tres clases: primera clase (oro), una reservada para mujeres y niños y, por último, clase plata.
La obsesión de los millonarios que viven en Dubai de transformarla en la nueva metrópoli mundial está claro. Lentamente la están construyendo. Para que el fútbol crezca, llevaron a Diego Maradona. Para que los turistas vengan, además de tener el único hotel siete estrellas del mundo, armaron un subte futurista. Será cuestión de acercarse. Quizás, en unos años, estemos hablando de una nueva ciudad modelo.
El metro es nuevo: se inauguró en septiembre de 2009, a las 9 de la noche, con 9 minutos y 9 segundos. Es, además, la primera línea de subterráneos de la península arábica. Es chico: tiene dos líneas concluidas (la segunda, la verde, inaugurada el 9 de noviembre del 2011) y tres planeadas. Y es corto: por ahora recorre solo 22 kilómetros. Sin embargo, lo que se destaca de este servicio es, como en toda la ciudad, el lujo. 1.200.000 pasajeros al día y 355 millones al año disfrutan de las comodidades.
Las comodidades, varias: de por sí, no necesita choferes para operar, anda sólo. Las estaciones, hermosas, limpias, cuidadas. Modernas: sus diseños están inspirados en los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. Los vagones, cohetes. Además de agarrar velocidades altísimas, tienen una estética muy llamativa, muy atractiva. El azul predomina. Los asientos son sillones, sillas de escritorio. Tiene, también, comandantes de abordo, gente a disposición del viajante. Hay 87 trenes. Cada uno se divide en tres clases: primera clase (oro), una reservada para mujeres y niños y, por último, clase plata.
La obsesión de los millonarios que viven en Dubai de transformarla en la nueva metrópoli mundial está claro. Lentamente la están construyendo. Para que el fútbol crezca, llevaron a Diego Maradona. Para que los turistas vengan, además de tener el único hotel siete estrellas del mundo, armaron un subte futurista. Será cuestión de acercarse. Quizás, en unos años, estemos hablando de una nueva ciudad modelo.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
La necesidad de inversión en subte
Buenos Aires es una ciudad grande y transitada. Es una de las metrópolis más importantes del continente. Siete millones de personas trabajan en ella. De ellas, cuatro viven. Además, durante 2010, diez millones de turistas visitaron la capital argentina.
Sin embargo el subte no está a la altura de tamaña ciudad. En ningún sentido. De entrada, la poca cantidad de líneas: seis. Y pocas estaciones: 78. Números bajos para el millón de usuarios que tiene por día Encima, la concentración. La mitad de las líneas terminan en Plaza de Mayo. Recién con la inauguración de la H se llegó a nuevos sectores de la ciudad. Las otras pasan por barrios de clases media y alta: Palermo, Villa Crespo, Belgrano.
Buenos Aires necesita una inversión en subtes. Necesita generar nuevas líneas, nuevos recorridos. Agregar más estaciones, más formaciones, más servicio. Según la ley 670 de la CABA, hacia el 2015, año en que finaliza el gobierno de Mauricio Macri, la ciudad debería tener nueve líneas, es decir, tres más que ahora. La “F” que iría de Plaza Italia a Constitución, la “G”, Cid Campeador- Retiro y la “I” recorrería de Directorio a Plaza Italia. Además, la línea “B” llegará hasta José Manuel de Rosas, en Villa Urquiza, la “A” hasta Nazca y Rivadavia y las “E” y “H” culminarán en Retiro.
La obligación, también, de contar con un servicio que concluya más tarde. Actualmente, a las 11 de la noche no pasan más subtes. Si no lo agarraste, fuiste. A esa hora, los colectivos bajan sus frecuencias. Entonces, las complicaciones son dobles. A mi entender es preciso que finalicen entrada la madrugada. Darle la posibildad a la gente de regresar de sus actividades en el medio de transporte más rápido. Los viernes y sábados, más: el horario del subte de Buenos Aires no es acorde al movimiento nocturno de la ciudad.
Pienso en Paris, Nueva York, Londres, Madrid. Pienso en capitales y veo al subte como la primera opción de transporte. Es que a Buenos Aires le falta eso, un buen servicio debajo de la tierra. Es que nada es más rápido, más efectivo: no hay tránsito. Hasta, si querés, le cambiás el humor a la gente. Los tenés más tranquilos, menos estresados.
La situación económica del país ayuda. Para pensar en los trabajadores, hay que analizar sus vías para ir a trabajar. Y para eso, para facilitarles la tarea, es necesario subtes. Además, sobre la tierra, el tránsito bajaría: los colectivos irían más vacios, las calles más circulables. El auto será más innecesario: se contaminará menos, también.
Es el momento de crecer, de arriesgar. De apostar. Es el momento de tener subtes a la altura de la ciudad.
Sin embargo el subte no está a la altura de tamaña ciudad. En ningún sentido. De entrada, la poca cantidad de líneas: seis. Y pocas estaciones: 78. Números bajos para el millón de usuarios que tiene por día Encima, la concentración. La mitad de las líneas terminan en Plaza de Mayo. Recién con la inauguración de la H se llegó a nuevos sectores de la ciudad. Las otras pasan por barrios de clases media y alta: Palermo, Villa Crespo, Belgrano.
Buenos Aires necesita una inversión en subtes. Necesita generar nuevas líneas, nuevos recorridos. Agregar más estaciones, más formaciones, más servicio. Según la ley 670 de la CABA, hacia el 2015, año en que finaliza el gobierno de Mauricio Macri, la ciudad debería tener nueve líneas, es decir, tres más que ahora. La “F” que iría de Plaza Italia a Constitución, la “G”, Cid Campeador- Retiro y la “I” recorrería de Directorio a Plaza Italia. Además, la línea “B” llegará hasta José Manuel de Rosas, en Villa Urquiza, la “A” hasta Nazca y Rivadavia y las “E” y “H” culminarán en Retiro.
La obligación, también, de contar con un servicio que concluya más tarde. Actualmente, a las 11 de la noche no pasan más subtes. Si no lo agarraste, fuiste. A esa hora, los colectivos bajan sus frecuencias. Entonces, las complicaciones son dobles. A mi entender es preciso que finalicen entrada la madrugada. Darle la posibildad a la gente de regresar de sus actividades en el medio de transporte más rápido. Los viernes y sábados, más: el horario del subte de Buenos Aires no es acorde al movimiento nocturno de la ciudad.
Pienso en Paris, Nueva York, Londres, Madrid. Pienso en capitales y veo al subte como la primera opción de transporte. Es que a Buenos Aires le falta eso, un buen servicio debajo de la tierra. Es que nada es más rápido, más efectivo: no hay tránsito. Hasta, si querés, le cambiás el humor a la gente. Los tenés más tranquilos, menos estresados.
La situación económica del país ayuda. Para pensar en los trabajadores, hay que analizar sus vías para ir a trabajar. Y para eso, para facilitarles la tarea, es necesario subtes. Además, sobre la tierra, el tránsito bajaría: los colectivos irían más vacios, las calles más circulables. El auto será más innecesario: se contaminará menos, también.
Es el momento de crecer, de arriesgar. De apostar. Es el momento de tener subtes a la altura de la ciudad.
¿Y allá cómo es?: Londres
Algunos la coincidieran una de las nuevas capitales del mundo. Nueva no por edad, sí por crecimiento. Una ciudad con una diversidad cultural inmensa, cines, teatros, museos: los años de colonizaciones inglesas botines artísticos históricos. Y Londres aloja mucho de eso.
Pensada como una ciudad turística, Londres tiene un gran metro. Allá lo llaman “Underground” o “The Tube”, por la forma de sus túneles, y su logo, uno de los más famosos del mundo. Es que lleva tiempo en la capital inglesa: desde 1860, fue el primero en el mundo, funciona debajo de la tierra, y en 1880, con Inglaterra a la vanguardia de la economía mundial, 40 millones de pasajeros utilizaban el metro por año. Hoy funciona desde las cinco de la mañana hasta las doce de la noche. Tiene 12 líneas y 270 estaciones. 400 km de longitud y 4.25 millones de viajantes por día y más de mil millones al año, siendo uno de los pocos servicios que pasan la barrera de los mil millones.
El subte londinense es la mejor opción para moverse en la ciudad. Tiene una frecuencia más que buena: cada tres minutos y veinte segundos pasa una formación. Las doce líneas están identificadas con colores: se distinguen según la dirección en Eastbound, Westbound, Northbound or Southbound. Hay que prestar atención, también, a donde finaliza cada servicio, no todos lo hacen al final de la línea.
El respeto es una característica del inglés. La puntualidad, también. Por eso se les da prioridad a quienes vienen a paso veloz. En las escaleras mecánicas, los que no suben rápido, dejan el carril izquierdo para los apurados. Y no hay que obstruir los pasillos.
El precio varía según el recorrido, la distancia. El promedio es cinco libras. El inglés es respetuoso: a pesar de ser correcto, ayuda al turista, a quién requiere ayuda. Londres es una ciudad fabulosa. Y el subte la ayuda a cargar con ese adjetivo. Para terminar, “Mind the gap”: cuidado entre el andén y el tren.
Pensada como una ciudad turística, Londres tiene un gran metro. Allá lo llaman “Underground” o “The Tube”, por la forma de sus túneles, y su logo, uno de los más famosos del mundo. Es que lleva tiempo en la capital inglesa: desde 1860, fue el primero en el mundo, funciona debajo de la tierra, y en 1880, con Inglaterra a la vanguardia de la economía mundial, 40 millones de pasajeros utilizaban el metro por año. Hoy funciona desde las cinco de la mañana hasta las doce de la noche. Tiene 12 líneas y 270 estaciones. 400 km de longitud y 4.25 millones de viajantes por día y más de mil millones al año, siendo uno de los pocos servicios que pasan la barrera de los mil millones.
El subte londinense es la mejor opción para moverse en la ciudad. Tiene una frecuencia más que buena: cada tres minutos y veinte segundos pasa una formación. Las doce líneas están identificadas con colores: se distinguen según la dirección en Eastbound, Westbound, Northbound or Southbound. Hay que prestar atención, también, a donde finaliza cada servicio, no todos lo hacen al final de la línea.
El respeto es una característica del inglés. La puntualidad, también. Por eso se les da prioridad a quienes vienen a paso veloz. En las escaleras mecánicas, los que no suben rápido, dejan el carril izquierdo para los apurados. Y no hay que obstruir los pasillos.
El precio varía según el recorrido, la distancia. El promedio es cinco libras. El inglés es respetuoso: a pesar de ser correcto, ayuda al turista, a quién requiere ayuda. Londres es una ciudad fabulosa. Y el subte la ayuda a cargar con ese adjetivo. Para terminar, “Mind the gap”: cuidado entre el andén y el tren.
martes, 8 de noviembre de 2011
Avisan, nunca piensan
Mauricio Macri avisó: “Sin subsidios el boleto de subte nos da 3,30 ó 3,40. Ese es el valor del equilibrio que nos da a nosotros”. Hace una semana Cristina Fernandez anunció que quitará algunos subsidios. El transporte público es uno de los afectados: el pasaje más barato de colectivo pasaría a salir $4.
Y avisan. Nosotros, en la parada, miramos como pasan los trenes, los subtes. Como vuelan palos. Porque ellos avisan. Pero no piensan.
La puja política esta clarísima: el gobierno nacional logró perpetuarse cuatro años más en el gobierno y, así, tiene la banca necesaria para aplicar medidas de ajuste, de control. Por otro lado, con la postura de quitarle los subsidios a los medios de transporte, busca, además, dejar en evidencia la poca inversión del gobierno de la ciudad en esta materia. Y en todas.
Es que Macri siempre habló de “gestión”. Y en su modelo de “gestión” sólo algunos encuentran lugar. En este caso, quienes no pueden acceder a los nuevos precios de los boletos se quedarán afuera: deberán buscar otra opción para llegar a su trabajo, para cumplir sus obligaciones.
Es que al final, en las peleas políticas, los perjudicados somos nosotros. ¿Culpables de esta situación? Ambos. Uno con su decisión golpea el bolsillo de las clases que dice defender, las trabajadoras. Es que se hace difícil sostener el discurso de “la falta de dinero” cuando se gasta más de 700 millones de pesos en fútbol. Cristina: antes de gastar en fútbol, tenés que cerrar muchos baches que tenés abiertos. Y con esto, abrís varios más.
Mauri, por su parte, no me sorprende. El tipo es así, está claro. No piensa en los trabajadores. Piensa en los suyos, los empresarios. Y no va a gastar un peso en generar facilidades para quienes sostienen el sistema. Entonces le devuelve la pelota al Estado. Antes, se atajó: “No tenemos tanto dinero para eso”. Andá, Mauri. No te la creo. En tu campaña te la pasaste diciendo de la cantidad de guita que puede generar Buenos Aires. ¿Y? ¿Dónde está la plata? Ah, había que traer panes de pasto para Puerto Madero. Okey, Mau, perdón.
Para concluir, si el precio cambia, ir y volver del trabajo en subte costaría $6.50. En estos días, con esa plata, voy y vuelvo tres días seguidos. ¿Multiplicarán los sueldos por tres? No creo. Total ellos tienen sus autos.
Y avisan. Nosotros, en la parada, miramos como pasan los trenes, los subtes. Como vuelan palos. Porque ellos avisan. Pero no piensan.
La puja política esta clarísima: el gobierno nacional logró perpetuarse cuatro años más en el gobierno y, así, tiene la banca necesaria para aplicar medidas de ajuste, de control. Por otro lado, con la postura de quitarle los subsidios a los medios de transporte, busca, además, dejar en evidencia la poca inversión del gobierno de la ciudad en esta materia. Y en todas.
Es que Macri siempre habló de “gestión”. Y en su modelo de “gestión” sólo algunos encuentran lugar. En este caso, quienes no pueden acceder a los nuevos precios de los boletos se quedarán afuera: deberán buscar otra opción para llegar a su trabajo, para cumplir sus obligaciones.
Es que al final, en las peleas políticas, los perjudicados somos nosotros. ¿Culpables de esta situación? Ambos. Uno con su decisión golpea el bolsillo de las clases que dice defender, las trabajadoras. Es que se hace difícil sostener el discurso de “la falta de dinero” cuando se gasta más de 700 millones de pesos en fútbol. Cristina: antes de gastar en fútbol, tenés que cerrar muchos baches que tenés abiertos. Y con esto, abrís varios más.
Mauri, por su parte, no me sorprende. El tipo es así, está claro. No piensa en los trabajadores. Piensa en los suyos, los empresarios. Y no va a gastar un peso en generar facilidades para quienes sostienen el sistema. Entonces le devuelve la pelota al Estado. Antes, se atajó: “No tenemos tanto dinero para eso”. Andá, Mauri. No te la creo. En tu campaña te la pasaste diciendo de la cantidad de guita que puede generar Buenos Aires. ¿Y? ¿Dónde está la plata? Ah, había que traer panes de pasto para Puerto Madero. Okey, Mau, perdón.
Para concluir, si el precio cambia, ir y volver del trabajo en subte costaría $6.50. En estos días, con esa plata, voy y vuelvo tres días seguidos. ¿Multiplicarán los sueldos por tres? No creo. Total ellos tienen sus autos.
"Pollo" Sobrero, de la carcel a la fama
Ser excarcelado lo catapultó a la fama: su foto con el pelo largo, rubio, digno de un metalero, apareció en todos los diarios, en todos los noticieros. Es que hace una semana, Rubén “Pollo” Sobrero fue liberado: lo habían acusado de “asociación ilícita” tras de la quema de trenes en el Ferrocarril Sarmiento, el 2 de mayo de este año. El juez Juan Manuel Yalj, lo excarceló.
Pero, ¿quién es el “Pollo” Sobrero?
Nació hace 50 años en Haedo, provincia de Buenos Aires. Tiempo después comenzó a forjar su carácter sindicalista. La fábrica de Siam- Di Tella, en San Justo, fue el lugar. Ahí ingresó en 1978, plena dictadura. Cuatro año más tarde, lo dejó. Después, pasó a Entel. Allí fue delegado telefónico de la Oficina de Clínicas de Telecom. Desde esa época en adelante, Sobrero militó en agrupaciones trotkistas.
En 1995 dio el salto: ingresó en TBA y, desde entonces, encabeza la lista “La Bordó”. ¿Qué es “La Bordó”?, la agrupación que se opone a Unión Ferroviaria, el grupo sindicalista liderado por José Pedraza que responde al gobierno. La bandera que levanta, clara: “sindicato para los trabajadores y un ferrocarril para el pueblo”.
Y desde ahí, problemas, acusaciones: a Sobrero le abrieron 17 procesos judiciales por “defender a sus compañeros”. En dos no hubo pruebas. Es que, desde que “La Bordó” es elegida continuamente, desde 2001, los sueldos pasaron a ser de los más bajos a los más altos para los trabajadores.
La actividad sindical trae enemigos. Y de los pesados: los cruces con Aníbal Fernández comenzaron hace tiempo, en 2004. Geroge Bush llegaba a Mar del Plata para asistir a la “Cumbre de las Américas”, para firmar el ALCA. En constitución, pasajeros destruían trenes: reclamaban por el mal servicio. El actual Jefe de Gabinete acusó al sindicalista de generar la manifestación, el agite. Sobrero, lejos del lugar de los hechos: estaba en Mar del Plata manifestando, sí; pero contra Bush. Nunca se probó su responsabilidad por los hechos. Aníbal no descansó hasta agarrarlo: otra furia de pasajeros, otra quema de trenes. Esta vez en su lugar, Haedo. Fernández lo volvió a acusar. Pero no, no hubo pruebas. Ésta fue su última carta. Fracasó. “Hace tres años que me quiere meter preso”, declaró Sobrero a La Nación el 5 de octubre.
Quiso bajar sus políticas al pueblo: se postuló en varias ocasiones como diputado y en 2007 como vicepresidente por la Izquierda Socialista. Su partido lo banca: se movilizó para pedir su excarcelación. Y lo consiguió. Cuando lo liberaron, Sobrero salió acorde a su look, como un rockstar. Saludó, festejó y, como buen frontman de cualquier banda rockera, no se midió para declarar: "Estamos planteando que hay un problema muy grave con el jefe de Gabinete. Hace tres años que nos viene persiguiendo. No se banca que denunciemos a los sindicalistas y funcionarios corruptos. Banca eso y nos ataca”.
Pasa el tiempo y sigue deambulando, desfilando. Es que Sobrero se transformó en un héroe de los partidos de izquierda.
Pollo Sobrero on PhotoPeach
Pero, ¿quién es el “Pollo” Sobrero?
Nació hace 50 años en Haedo, provincia de Buenos Aires. Tiempo después comenzó a forjar su carácter sindicalista. La fábrica de Siam- Di Tella, en San Justo, fue el lugar. Ahí ingresó en 1978, plena dictadura. Cuatro año más tarde, lo dejó. Después, pasó a Entel. Allí fue delegado telefónico de la Oficina de Clínicas de Telecom. Desde esa época en adelante, Sobrero militó en agrupaciones trotkistas.
En 1995 dio el salto: ingresó en TBA y, desde entonces, encabeza la lista “La Bordó”. ¿Qué es “La Bordó”?, la agrupación que se opone a Unión Ferroviaria, el grupo sindicalista liderado por José Pedraza que responde al gobierno. La bandera que levanta, clara: “sindicato para los trabajadores y un ferrocarril para el pueblo”.
Y desde ahí, problemas, acusaciones: a Sobrero le abrieron 17 procesos judiciales por “defender a sus compañeros”. En dos no hubo pruebas. Es que, desde que “La Bordó” es elegida continuamente, desde 2001, los sueldos pasaron a ser de los más bajos a los más altos para los trabajadores.
La actividad sindical trae enemigos. Y de los pesados: los cruces con Aníbal Fernández comenzaron hace tiempo, en 2004. Geroge Bush llegaba a Mar del Plata para asistir a la “Cumbre de las Américas”, para firmar el ALCA. En constitución, pasajeros destruían trenes: reclamaban por el mal servicio. El actual Jefe de Gabinete acusó al sindicalista de generar la manifestación, el agite. Sobrero, lejos del lugar de los hechos: estaba en Mar del Plata manifestando, sí; pero contra Bush. Nunca se probó su responsabilidad por los hechos. Aníbal no descansó hasta agarrarlo: otra furia de pasajeros, otra quema de trenes. Esta vez en su lugar, Haedo. Fernández lo volvió a acusar. Pero no, no hubo pruebas. Ésta fue su última carta. Fracasó. “Hace tres años que me quiere meter preso”, declaró Sobrero a La Nación el 5 de octubre.
Quiso bajar sus políticas al pueblo: se postuló en varias ocasiones como diputado y en 2007 como vicepresidente por la Izquierda Socialista. Su partido lo banca: se movilizó para pedir su excarcelación. Y lo consiguió. Cuando lo liberaron, Sobrero salió acorde a su look, como un rockstar. Saludó, festejó y, como buen frontman de cualquier banda rockera, no se midió para declarar: "Estamos planteando que hay un problema muy grave con el jefe de Gabinete. Hace tres años que nos viene persiguiendo. No se banca que denunciemos a los sindicalistas y funcionarios corruptos. Banca eso y nos ataca”.
Pasa el tiempo y sigue deambulando, desfilando. Es que Sobrero se transformó en un héroe de los partidos de izquierda.
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